Pero tú me amas

Acurrucada en una esquina del sofá, envuelta en tu albornoz y oliendo a ti, contemplo la lluvia que arrecia en el exterior. La ducha me ha relajado, ahuyentando por unos minutos los miedos que últimamente se retuercen en mis entrañas, como un nido de serpientes venenosas.

Mechones de pelo húmedo resbalan por mi rostro al rodearme las rodillas con ambos brazos, mientras miro los caprichosos caminos que las gotas de agua dejan en los cristales. El libro ha quedado olvidado a mi vera. Prefiero perderme en la lluvia. Perderme e imaginar lo que me vas a hacer cuando vuelvas.

Un escalofrío me recuerda que estoy mojada, aunque el ambiente en el interior es cálido. Todo en tu casa es cálido. Tu sonrisa. Tus manos. Tu cuerpo y tus ojos. Me refugio en ese calor, huyendo de las peleas, los gritos, los enfrentamientos. Huyendo del arrepentimiento que me desgarra por el dolor que sé les he causado a aquellos que me aman.

Pero tú me amas.

Lo siento en cada beso, en cada abrazo, en cada caricia. En cada contacto profundo, húmedo y candente de nuestros cuerpos. Lo siento en tu mirada azul, que asaetea mi alma virgen.

Sé que tú también has arriesgado. Y te lo perdono, porque yo también te amo y sólo arriesgando hemos llegado donde estamos.

Miro el reloj que cuelga de la pared de la biblioteca donde cada tarde te espero y que marca, incansable, los segundos que quedan para que atravieses la puerta. No queda mucho, pienso, nerviosa. No queda mucho para sentirme de nuevo a salvo de mis demonios, de la gente, del mundo abobinable que no quiere que estemos juntos.

Y para que el tiempo no sea un cruel verdugo de mi paciencia, imagino mundos atemporales, en los que no hay edades, y recuerdo sin descanso nuestros besos, nuestras conversaciones, nuestros silencios.

Anhelo cada uno de ellos. Siempre. El deseo de tenerte a mi lado me consume, mientras azuzo el oído, esperando oír la llave en la cerradura. Para correr a recibirte, dejando el albornoz atrás. Para deshacer el nudo de tu corbata y comerte la boca a mordiscos.

Para llevarte al dormitorio y besarte hasta que ambos perdamos el sentido.

Ya está. Mi corazón se acelera. La llave girando y abriendo nuestro acogedor universo.

Para Aurora Salas, quien me sugirió esta imagen. No sé si es lo que esperabas, pero es lo que ha salido… 🙂 Espero que te guste.
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10 comments

  1. realmente estoy rodeada de tanto talento….te has inspirado de una forma tan hermosa y calida…miras la foto y lees y te das cuenta que algun momento de tu vida..sentiste ese mismo deseo de sucumbir y robarle el tiempo al tiempo para estar con la persona que amas..a pesar de las circunstancias adversas..gracias linda!!!…

    1. Jajaja, Paty, sí, la cosa no puede quedarse en la insinuación sólo… xDDD

      Nu sé, la verdad es que no he ido más allá de lo que me sugirió la foto…

      Y tú no hace falta que sintetices nada… eres la pera escribiendo!

      Besote!! Gracias!!

  2. Brianna, cada vez me sorprendes mas… Como desgranas los momentos, situaciones y todo mezclado con los sentimientos en un breve relato. Me ha encantado. Un saludo

    1. Pero pero perooooo arghhh!!! Tú por aquí!! Jejejeje…. muchas gracias!! Me alegra que te guste…. Ya sabes, lo hago por diversión, pero si además me leen cinco personas y lo disfrutan, pues mejor!! Un besote!!

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