Adictos

Ésta es la imagen propuesta para esta semana en el grupo de Una Imagen y Mil Palabras.

Por diversas razones, ando bastante desmotivada (reconozco que pensé en dejarlo pasar), pero estoy bastante comprometida con el proyecto-juego desde el principio, así que he decidido participar esta vez también. Con lo que saliera…

Adictos

…mis manos resbalan por tu espalda cubierta por una fina capa de sudor sobre los músculos ondulantes. Piel caliente, ardiendo. Como tu carne en mi interior. Como nuestros cuerpos entrelazados, acoplados, amados. Los labios suaves y carnosos se me antojan tan apetecibles que no puedo evitar morderlos con ansia. Tu respuesta me llega en un gruñido que araña peligrosamente mi cordura.

¿Cómo pueden decir que esto está mal? ¿Cómo pensarlo, siquiera?

Me encanta la forma en que te mueves sobre mi cuerpo sensible. Delicado y duro al mismo tiempo. Sabes lo que provocas en mí y lo haces a conciencia. Pero yo también sé provocarte y lanzarte a las estrellas. Es lo que anhelo. Es lo que anhelas

Así es nuestro deseo. Una droga que se extiende copando el ambiente allá donde nos encontremos juntos, sin ambages, como si fuera un perfume dulce y vaporoso que inunda nuestros sentidos, anulando nuestra voluntad. Rebajándonos a nuestra calidad primitiva, de forma que sólo somos capaces de obedecer nuestros instintos. Soy adicta a eso. Soy adicta a ti

El placer se va tejiendo como una telaraña que se enreda entre cada fibra de mi ser, haciéndola vibrar, embotando mis neuronas. Me oyes gemir y todavía lo haces más duro. Grito. Aquí puedo gritar, ¿por qué no? Grito aún más alto. Dejo salir todo lo que reprimo en mi solitaria vida. Aúllo cuando introduces una mano entre nosotros para aumentar el placer. Más droga. Soy adicta.

Echas la cabeza hacia atrás, observándome con media sonrisa y me enamoro. Otra vez. Otra vez y otra vez. Me ahogo en tu mirada y te maldigo por ese aire de suficiencia. Quiero que seas adicto, como yo. Quiero que sufras el mismo tipo de hechizo, que me empuja hacia ti como si fuera un puñetero imán. Ansío ese momento de conexión, ese en que somos uno. En que unimos mente y cuerpo, y entendemos… Comprendemos que, no importan los obstáculos, siempre volveremos a por más… Lo siento ahora… tan cerca… mientras te mueves sobre mí como una bendición. Y tu mirada ahora ha cambiado. Tus ojos aparecen nublados, empapados de emociones…

No podemos decirlo en voz alta.

Nos destrozaría.

Ambos escondemos nuestros rostros en el cuello del otro, buscando cobijo. Protegiéndonos, mientras dejamos que el placer arrase nuestros cuerpos… y el caos nuestras mentes.

Quedamos limpios y nos hacen sentir sucios…

˜˜˜˜˜˜˜˜˜˜˜˜˜˜˜˜˜˜˜˜˜˜˜˜˜˜˜˜˜˜˜˜˜˜˜˜˜˜˜

Qué lejano me parece ahora, mientras los recuerdos me asaltan en la intensa quietud de mi habitación juvenil. Lejano, porque ya te ansío de nuevo. Sin embargo, algunas partes de mí todavía palpitan enviando recuerdos a los receptores de mis neuronas.

Escucho tu voz, a través de las paredes de mi casa. No estás lejos, unos cuantos pasos me llevarían hasta ti. Y tus risas me tientan tanto… Ojalá pudiera lanzarme a tus brazos sin importar nada ni nadie. Pero soy menor y mis padres no atenderían a razones. Me enviarían a una cárcel peor que ésta de barrotes invisibles en la que vivo. El sólo hecho de pensar que nos puedan separar me hace temblar de ansiedad.

Tumbada en mi cama virginal, contemplo desapasionadamente cómo los últimos rayos de sol se cuelan por la ventana, revelando motas de polvo flotando en el aire. Me recreo en ello mientras me preparo para afrontar una cena más contigo. Una reunión familiar más preñada de formalismos y falsas palabras. Mis padres, mi hermano, tú y yo.

Me invade la ira cuando te tratan con condescendencia. Mientras señalan nuestras diferencias, tejiendo con sutiles artimañas una red entre nosotros que cada vez es más tupida. Una red que, a pesar de ser translúcida, nos muestra cada vez más distorsionados a los ojos del otro.

Lo intuyen. No queda otra explicación. Saben de nuestra adicción. Saben que sólo soy libre cuando estoy contigo, entre sábanas revueltas, volando agarrada a tu cintura sobre tu moto, riendo a carcajadas con cualquier nimiedad, comiéndote a besos…

Su red jamás se volverá opaca.

Soy adicta a ti. Y eso me hace fuerte.

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4 comments

  1. Hola Brianna, me gustó tu relato. De hecho me han gustado mucho los dos el anterior que era del juego de primavera y este. Sigue adelante, lo haces súper bien.
    Un abrazo.

    1. Amaya, bienvenida a mi humilde rinconcito 🙂

      Te agradezco mucho tus palabras y ánimos, me empujan a continuar. Y me alegra que te hayan gustado ambos relatos, sin duda, una de las razones por las que una escribe es para entretener a otras personas (y tú bien sabrás de qué hablo, jaja).

      Un besote..

Un penique por tus pensamientos...

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