Microrrelatos

Arriésgate

La brisa ondula su cabello. El mar engulle una enorme esfera de fuego allá, en el horizonte.

—¿Por qué vuelves? —Mira sobre su hombro, donde una pequeña multitud baila semidesnuda con los pies descalzos sobre la arena blanca.

«¿Por qué insistes? No lo entiendo».

Él sigue su mirada y esconde una sonrisa; sabe lo que está pensando. La observa con vehemencia, sopesando los mil detalles. Las diez mil razones.

—Quizá me pone que me digas que no —relativiza al final.

Ella sonríe ampliamente.

—¿Eso quiere decir que perderás el interés en cuanto te diga que sí?

Él sonríe generosamente, también.

Durante un lapso pequeño y eterno a la vez. Sus ojos, conectados. Su voz, un susurro.

—Lo que de verdad quiero saber es si tú estás lo suficientemente interesada como para arriesgarte.

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Amy en mi corazón…

(clic para música)

Estás plantado como un árbol muerto, inmóvil, inanimado. Tus ojos sin vida clavados en el sol de poniente, que con tenue luz acaricia tu piel blanca. La criatura vive con cada rayo que se pone, echa de menos la oscuridad. La amas y no importa nada más. La luz quema tus retinas, tus entrañas, pero queda poco… ¿Amy, dónde estás? Ella brilla allí, en el horizonte. Más allá de sueños y montañas, más allá de praderas de tiempo y sonrisas. La amas… más allá de la cruel cordura, de la amable locura. Cae la noche y todos se esconden de ella, se preparan para evitarla, pero tú…

Tú, árbol muerto, criatura oscura, sombra de lo que fuiste, tú sonríes. Porque la oscuridad está en tu habitación. Y la amas… la amas… ¿Amy, dónde estás? Brilla más allá de sueños y montañas, brilla en la oscuridad… Y la amas… como nadie más la ha amado. Ella brilla en tu oscuridad, más allá del tiempo y de las sonrisas, más allá de la cordura. La amas y no lo puedes evitar. Ella se fue, pero brilla en la oscuridad… Y ríes porque la oscuridad está en tu habitación. Hace tiempo que nadie habla contigo, pero no importa. Cada noche la esperas… la esperas plantado como un árbol muerto que mira el sol poniente y sonríe a las tinieblas. ¿Amy, dónde estás? Ella desapareció un día, sin avisar, misterio violento. Las pesadillas se apoderaron de ti, contándote la verdad. La muerte. Pero no quisiste creerlas. Así que la amas… La esperas cada noche. Y ella viene a ti, ella brilla en la oscuridad, más allá de sueños y pesadillas, más allá de las sonrisas y las lágrimas. Más allá de la vida… Más allá de la muerte. Ella brilla con sus blancas alas, muda de amor, en la oscuridad. La amas y la esperas y no importa nada. Porque la oscuridad está en ti. Ella… brilla… en ti.

Cae la máscara

Soy noche oscura, corazón de fuego. Siniestra melodía la que conduce mi vida. Mi alma, bruma de tinieblas, vuela errante sobre la faz de la Tierra, perdida… y encontrada en ti.

Sin farsas, sin mentiras. Me tienes y me pierdes. En tinta negra rota por sollozos, dejo caer la máscara que me esconde de ti, sinuosas líneas que explican mi ser y mi sentir. Luz y oscuridad no pueden convivir.

Y dejo caer mi máscara para mostrar la… Oscuridad… que habita en mí…

Juguemos

Abrázame como tú sabes. Toca mi piel, mi sexo. Siente cómo se endurece. Siente cómo el pulso se vuelve errático en mis venas y de mi boca escapan sutiles jadeos. Nota cómo me pones sólo con tu presencia. Dale alas a mi perversión, dale terreno para que campe. Provócame y déjate hacer. Enciende el fuego y esconde la mano.

Juguemos.

                                                                                         Rez Noir

Microrrelatos. Colección “Dicen que el tiempo lo borra todo…”

Características: máximo de 140 caracteres y primera frase propuesta “Dicen que el tiempo lo borra todo…”.

Segunda estrella a la derecha, volando hasta el amanecer.

Dicen que el tiempo lo borra todo… Pero Wendy dudaba que pudiera borrar aquella sonrisa delatadora de su cara. Si su madre la veía, sabría que había estado de vuelta en el País de Nunca Jamás.

Adolescencia.

Dicen que el tiempo lo borra todo… ¿Podría borrar aquel estúpido tatuaje que se hizo dos años atrás? El “Tina Forever” sobraba. Ahora odiaba a Tina.

Lo mejor para ella.

Dicen que el tiempo lo borra todo… me repetía mientras abandonaba la escena del crimen. Era lo mejor para ella. Yo la quería, pero él, no. Aunque aquel tipo jamás volvería a tocarla.

Travesura.

Dicen que el tiempo lo borra todo… Mario acababa de oírlo en la radio. Eso esperaba aunque no imaginaba cómo. La pared de su habitación tenía las huellas de sus manos. Y parecían imborrables…

Magia.

Dicen que el tiempo lo borra todo… Drakon cerró los ojos, conjuró sus poderes y aplicó el hechizo que había aprendido ese curso para borrar las mentes de todos ellos. Y pensó: “el tiempo no, yo”.

Bienvenida.

Dicen que el tiempo lo borra todo… “¿Quién ha dicho eso?”. “Aún no puedes verme”. “Y ¿cuándo podré?”. “Dentro de poco… ya falta poco”. “Ah, hola abuela”. “Hola cariño. Bienvenida al Más Allá”.

Asesino en serie.

Dicen que el tiempo lo borra todo… – me dijo. Ni ella misma se lo creía. -“Dicen”… ¿no? – respondí. Lo que yo había hecho, no lo borraría el tiempo. No lo borraría nada.